December 18, 2018

Entre el amor y el odio, un problema ciudadano

Cada vez son más y están tan acostumbradas al hombre que incluso ya no le temen a los autos. Contra la tendencia a su sacrificio, soluciones alternativas para controlar su expansión.
Al modificar el medio ambiente, el ser humano crea condiciones particulares que con mucha frecuencia consiguen romper el equilibrio ecológico, haciendo, entre otras cosas, que ciertas especies animales puedan llegar a niveles poblacionales que no podrían ocurrir en condiciones naturales.

Así estaría sucediendo con las palomas domésticas, una especie entre otras 300, que se asientan en ciudades como Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, donde sus poblaciones están cada vez más extendidas.

Las palomas son monógamas y se reproducen durante todo el año, siendo más probable que esto ocurra en los meses cálidos. Ponen de 1 a 2 huevos, que están maduros después de 20 días. 

Sin embargo, en cuanto a cifras reales de cantidad de palomas, aún no habría estudios serios.

Las palomas acarrean enfermedades como psitacosis, criptoplasmosis, criptococosis, salmonelosis, entre otras, en general relacionadas con la materia fecal de las aves.

En estos casos, los que corren mayor riesgo son quienes están en contacto con ellas, como los empleados de negocios de venta de aves, veterinarios, propietarios de palomares y otros.

Nunca se han reportado casos de contagio de persona a persona… y correrían más peligro aquellas personas con sistemas inmunológicos debilitados, tales como pacientes de cáncer o personas que viven con VIH/SIDA.

Si bien estas aves cuentan con la simpatía de una gran cantidad de ciudadanos, son repudiadas por otros que denuncian daños producidos por la acumulación de sus excrementos en techos y cornisas de sus viviendas, siendo además temerosos de las enfermedades que puedan contagiar.

Si bien el problema es complejo, hay personas que tienen una respuesta simple a cualquier cosa que les moleste: la suprimen. En el caso de los animales que pudieran interferir en algo con sus intereses, no dudan en desprenderse de ellos de la manera más rápida, sacrificándolos.

Aún con similares necesidades de preservar el buen estado de las propiedades, los monumentos y especialmente la salud, lo cual ADDA promueve, hay quienes afortunadamente son mayoría y alzan su voz y su disposición para lograr una salida humanitaria.

Los métodos alternativos a la matanza de palomas son principalmente dos formas de control de la reproducción: alimentarlas con granos mezclados con anticonceptivos, lo cual es peligroso para la preservación de otras aves que no abundan y que podrían también comer de ese alimento. Otra posibilidad sería llevar a cabo la extracción de la mitad de los huevos de cada nidada. Lo difícil en esta opción es alcanzar los nidos, que en su mayoría no están a nuestro alcance.

El mejor remedio

Sin embargo, hay un método alternativo principalísimo en este tema y es tener una ciudad mucho más limpia, dado que en todas las ciudades mencionadas como afectadas por la abundancia de palomas, éstas se alimentan principalmente de desperdicios.

Vemos a diario cómo hay panaderías que les tiran todos los recortes sobrantes de pan de miga de los emparedados que venden. No nos referimos a cuatro a seis lonjitas de pan, sino a kilos de recortes de pan de sándwich.

Más aún, cuando colocan directamente los restos de pan embolsado, las palomas demuestran saber muy bien lo que hay en las bolsas y las picotean hasta romperlas para comer de allí. 

Entre el amor y el odio, las palomas están en peligro.

Como proteccionistas de todas las especies animales, llamamos a trabajar fuertemente para encontrar más formas de controlar la reproducción masiva de las palomas y a desestimar su sacrificio.

Martha Gutiérrez es periodista, presidenta de Asociación para la Defensa de los Derechos del Animal – ADDA; adda@fibertel.com.arwww.adda.org.ar