April 21, 2019

Criando niños bondadosos

Si pretendemos salvar nuestro planeta, debemos llegar al corazón de los niños y educarlos para la Paz.-

Los niños criados en pro de una justicia para todos los seres se convertirán en adultos más justos y considerados con el prójimo.

La responsabilidad de los adultos, padres y maestros en este asunto es inmensa, ya que los niños producen resultados en relación a la información provista.

El hogar y la escuela deberían ser ámbitos donde el niño inicie un camino de piedad y justicia hacia el prójimo y aprenda como ayudar a otros seres, especialmente cuando sean más débiles e indefensos: como es el caso de los animales no humanos,  pues ellos también son nuestro prójimo.

La incomprensión de los padres y los maestros ante la situación de emergencia de un animal, puede dejar en el niño recuerdos imborrables . Es importante que los padres hagan lugar a estas tendencias naturales de los niños, como prestar ayuda a un animal abandonado herido o enfermo. Aún a costa de algunos sacrificios, los adultos deben  apoyar y acompañar a los niños y adolescentes en estos proyectos de empatía . Un niño piadoso, difícilmente será un hombre malo.  El acto de desprenderse de un animal de compañía que ha compartido el hogar con la familia, es una acción terriblemente negativa para las mentes infantiles.

No debieran justificarse los malos tratos de los niños hacia los animales con aquello de: “son chicos, ya aprenderán.´´  Según estudios realizados,  los niños que cometen un acto cruel con un animal sin ser corregido, serán propensos a cometer otros actos de violencia.

Muy mal hacen los Tribunales de Justicia cuando consideran la crueldad hacia los animales por parte de los niños como una ofensa menor pues de ese modo no estarán previniendo una bomba de tiempo. Si un niño a pesar de haber sido corregido al lastimar o hacer padecer a un animal, repite la conducta, es necesaria la consulta con un profesional de salud mental.

Recuerdo que a principios del año anterior, ADDA tuvo el caso de tres niños de unos 12 años que alimentaban a unas palomas de una plaza para poder atraparlas y colocarlas dentro de una pequeña boca de tormenta ajustando la tapa de modo de dejarlas morir allí dentro. Quien fuera el denunciante ante nosotros, cumplió con lo que solicitábamos y nos trajo las direcciones de los domicilios de estos niños. Enviamos entonces una carta nuestra a los padres y los chicos no volvieron a hacerlo.

Tuvimos otro caso por el que recurrimos a juez de menores y en el que se determinó que el menor concurriera a un profesional de salud mental.

Padres y maestros no deben dudar que el diseño de un mundo bondadoso, ha de escribirse con la temblorosa manos de los niños, sólo tendremos que poner en sus mentes y en sus corazones ejemplos piadosos y  permitirles escribir el futuro.

Martha Gutiérrez/ Periodista