December 18, 2018

Comportamiento animal

Dr. Ricardo Luis  Bruno
Matr. Profesional 6170
Reg. Municipal Cdad B.Aires 1345

e-mail: ricardoluisbruno01@gmail.com

BASES DEL COMPORTAMIENTO CANINO
Básicamente la conducta de un animal, es la resultante de una gran cantidad de variables como ser factores genéticos, experiencias tempranas, aprendizaje, estado fisiológico del animal y estímulos ambientales.

Los carácteres del comportamiento de un animal surgen como resultado de una interacción entre el programa genético y el medio ambiente. Todo comportamiento posee un componente genético y otro ambiental.

Cada especie tiene pautas de conducta específicas, las cuales cuando el animal vive en su hábitat natural pueden ser desarrolladas plenamente y ser adaptadas al mismo mediante las experiencias tempranas y el aprendizaje, serían, en definitiva, las conductas que podríamos denominar normales para la especie en cuestión.

Es importante conocer estas conductas normales para poder diferenciarlas de las conductas anormales o no adaptativas.
Para conocer someramente el comportamiento normal de los caninos debemos retrotraernos al origen de éstos. Es sabido que el único antecesor del perro es el lobo, (puntualmente el lobo gris asiático, no el lobo nórdico que es el más conocido) quién en la comparación genética con el perro muestra la misma cantidad de cromosomas (78)  a diferencia de los zorros, por ejemplo, quienes poseen 36 cromosomas. Es por esto que al hablar del comportamiento de los lobos estamos hablando de la conducta básica canina, al igual que cuando hablamos sobre conducta en primates encontramos similitud con las conductas básicas del Hombre.

La domesticación de los lobos que devinieron en los primeros perros ocurrió aproximadamente hace unos 12000  años atrás, por lo cual actualmente nuestros perros domésticos ya son una especie distinta a la de los lobos, pero desde el punto de vista del comportamiento tienen las mismas pautas básicas.

Los lobos son una especie gregaria altamente social, con una rígida y compleja organización social. Crían sus cachorros en forma mancomunada, cazan cooperativamente utilizando técnicas de caza grupales, en donde cada integrante del grupo tiene un rol determinado y lo cumple a la perfección, esto requiere, obviamente, de un orden jerárquico estricto.

Su organización social es piramidal, con un lobo alfa o líder al que le siguen los lobos Beta, Gama, Delta, etc. sucesivamente, pero esta relación dominancia-subordinación es cambiante según las circunstancia y debajo del líder los animales pueden ser dominantes sobre otro animal en un sentido y no en otro, por esto es que el orden jerárquico es piramidal y no lineal.

Las hembras del grupo tienen un orden entre ellas que no intercede con el de los machos, pero todas subordinadas al lobo Alfa. (Actualmente está en revisión el papel de las hembras en la jerarquía del grupo, en los lobos).

Los únicos animales que se cruzan o copulan son el macho y la hembra dominantes, no siendo servidas las otras hembras, incluso aunque estén en celo. En forma grupal o comunitaria crían y alimentan a los cachorros y en algunos casos las hembras no preñadas presentan pseudopreñez, lo que les permite actuar como nodrizas cuando la madre de los cachorros se encuentra en una partida de caza. Durante estas partidas los animales llegan a recorrer hasta 40 – 45 km. en busca de una presa.

Claramente se observa que un sistema social como el de los lobos necesita para poder mantenerse una gran comunicación entre los miembros del mismo, pautas de conducta concretas y acatadas por todos, además de un orden o escalafón jerárquico respetado a rajatablas por toda la manada.
Esa tan importante comunicación se realiza mediante gestos, actitudes, posturas y comportamientos específicos. De todos estos los más significativos son la postura y actitud de amenaza y agresión, conductas estas que generalmente ocurren cuando un animal subordinado confronta a un superior y en el caso de salir victorioso modifica su lugar dentro del escalafón, invirtiéndose sus respectivas jerarquías. Este punto es muy importante a tener en cuenta ya que es la base en la que se sustenta una de las más frecuentes y dramáticas alteraciones de conducta que presentan los perros domésticos que es la denominada Agresión por Dominancia.

Otra conducta  importante es la de sumisión, que es la actitud que muestran los animales subordinados y los cachorros ante los animales dominantes y adultos respectivamente, lo hacen con el afán de calmar la posible agresividad de éstos últimos. El animal sumiso se arrastra, agita su cola, y despide pequeñas cantidades de orina ante la llegada de los animales superiores.

Como estos ejemplos, hay muchos más, pero el concepto importante a retener es que los lobos y los perros domésticos que de aquellos descendieron, son animales altamente sociales y por lo tanto presentan las siguientes características conductales:
• El 80 % de su tiempo lo pasan en estrecho contacto con su grupo social.
• Poseen un orden jerárquico que es respetado en forma absoluta y que es factible de modificación a través de la fuerza y la agresión.
• Tienen un cuerpo atlético adaptado para largas caminatas.

Tener en mente estos simples conceptos es básico para poder comprender el tema del Comportamiento animal en los caninos, ya que de dichos conceptos se desprende lo dificultoso que es para un perro doméstico poder desarrollar los comportamientos heredados, específicos de su especie, siendo éste el origen del 80% o más de las alteraciones de conducta que presentan los caninos domésticos.

A modo de ejemplo, basta con pensar cuantos perros que conviven con una familia humana (que para él es su grupo social) pueden compartir con ellos el 80% de su tiempo, por lo general es al revés, y con el agravante que durante el tiempo que comparte no le prestan mucha atención, esto redunda en frustración y/o estrés que el animal lo canaliza a través de malos comportamientos, ya sea para llamar la atención del propietario o como forma de desahogo. en general, ante esta situación el propietario reta o castiga al animal, lo cual refuerza la mala conducta, pues el perro prefiere ser castigado a ignorado, y se genera un círculo negativo entre el propietario y su mascota.

Por último para completar esta breve reseña sobre los principales patrones específicos de comportamiento de los caninos, debemos referirnos a la etapa de cachorros de los mismos, puesto que además de ser una etapa importante, desde el punto de vista conductal, en la vida de un perro, presenta una diferencia notoria en los patrones de conducta con respecto a la etapa adulta del animal.

Los cachorros caninos presentan 4 etapas bien definidas durante su desarrollo comportamental:
• El primer período o Neonatal abarca las dos primeras semanas de vida y consiste principalmente en mamar y dormir.
• El segundo período o Transicional va desde los 14 a los 21 días de vida y conductalmente consiste en una mayor exploración del medio y experimentación de las habilidades motoras.
• El tercer período o Socialización es por mucho el más importante en la vida del perro. Abarca desde la 3* hasta la 12* semana de vida. En esta etapa conjuntamente con el desarrollo motor, los cachorros comienzan a tomar conductas específicas y a delinear sus personalidades; comienzan a interactuar entre ellos en forma lúdica, rápidamente comienzan con las peleas, gruñidos y tironeo de objetos. Aprenden la “presión de quijadas” (si muerden muy fuerte durante el juego, el mordido termina inmediatamente el juego, y el mordedor aprende que esa presión es excesiva). Transportan cosas con su boca, disputan por huesos, etc. Si un cachorro más curioso que los demás observa algo y va hacia eso, todo el resto de los cachorros lo siguen, o sea que muestran el inicio de las actividades coordinadas de grupo. Hacia la sexta semana aparecen las conductas específicas que desarrollaran de adultos, comenzando las aproximaciones faciales, inguinales y ano genitales, junto con los comportamientos de monta y movimientos pélvicos, estas actividades lúdicas en los machos van incrementándose a medida que se acercan a la pubertad. También comienzan los juegos de ataque coordinados contra los hermanos de camada más débiles.
El período de Socialización es el momento en el cual un individuo aprende a reconocer varias especies de animales como algo a aceptar. Esto es muy importante pues en este tiempo germinan una gran cantidad de alteraciones de conducta muy difíciles de corregir en la adultez del animal. Si un perro en esta etapa no estuvo en contacto con niños, es improbable que luego, de adulto, los acepte. Lo mismo ocurre si el animal no se socializó con otros perros y/o gatos, luego seguramente será un animal agresivo o temeroso para con ellos, convirtiéndose en un animal totalmente insocial con las consecuencias negativas obvias para su calidad de vida y la de su futuro propietario.
Otro punto de importancia es que durante esta etapa, el cachorro comienza a desarrollar su capacidad para relacionar en forma rápida, conductas con estímulos y éste es el momento en que debe enseñársele lecciones puntuales, tales como donde debe orinar, a quienes debe obedecer, etc. Resulta obvio aclarar que en este período las experiencias negativas (desde el punto de vista del cachorro) llevan a una mala socialización del mismo; Es por eso que en las primeras visitas al consultorio veterinario, es tarea del profesional lograr que éstas sean lo menos desagradables posibles para el cachorro.
• El cuarto período es el llamado Juvenil. Esta es la etapa en la que los animales ingresan al momento más activo de su exploración ambiental. Ya han creado lazos sociales, han aprendido conductas típicas de su especie y comienzan a explorar su mundo. Aquí es necesario el reforzamiento ocasional de la Socialización para que todo lo aprendido no se olvide.

Dr. Ricardo Bruno
Médico Veterinario especialista en Comportamiento Animal